
Quizá pueda pecar de ingenua, puede que a veces luche por causas perdidas, o que mantenga enchufada a una máquina una esperanza herida de muerte pero... ¿por qué perderla?
Cuando era pequeña, veía una y otra vez películas de princesas, príncipes y brujas malas. Me encantaban los cuentos de hadas ( y he de reconocer que aún hoy las sigo viendo). La personalidad tan extrema de cada uno de los personajes conseguía que lograra diferenciar perfectamente el bien del mal. Puede que fueran un buen "método de enseñanza". Quizá me metía demasiado en las historias y hasta me creía una pequeña princesita a la que sólo le faltaba cantar a los animalillos del bosque. Sabía que no lo era pero, aunque parezca una tontería, esas historias creaban en mi una ilusión que he seguido conservando hasta hoy. Y espero no perderla nunca. ¿Cómo podríamos vivir sin ilusión?
No sé si las historias que ven ahora los niños les crea esa inquietud de ser cada vez mejor persona, de que para lograr algo bueno, tienes que serlo. Sinceramente, no lo creo. Nunca se ha de generalizar pero, lo único que veo son niños de 10-12 años que dejan de serlo para vivir por arte de magia como personas de 20. Sólo espero que no se aburran de la vida.
No culpo de ésto a las nuevas modas comerciales que les venden (porque no se trata de eso), sólo trato de hacer una especie de "comparación" entre dos generaciones tan cercanas como diferentes. ¿Estamos ante una pérdida de valores? Si es así, ¿cómo podemos evitar que ésto ocurra en generaciones posteriores? No lo sé, pero yo prefiero seguir siendo una niña con mi edad, a no haberlo sido nunca.
Puede que aún siga viviendo en un precioso castillo en un reino llamado Nubes, pero "lo malo no es vivir en las nubes sino darte cuenta que tienes que bajar de ellas" y yo, no bajaré, seguiré viviendo allí porque ¿qué hay de malo en creer...en los cuentos de hadas?


