"Es evidente que la maduración del cerebro no aporta contenidos, sino oportunidades para adquirirlos, oportunidades que tendrán que ser brindadas por la estimulación educativa". Pero atendiendo a esto, hay que tener en cuenta que no toda la importanncia recae en los contenidos, sino que hay una serie de procesos básicos fundamentales para comprender e interiorizar dicha información. Procesos como la atención o la memoria.
Esta situación podemos concretarla en el lenguaje: para su adquisición es necesario contar con una maduración adecuada, pero qué duda cabe que es imprescindible la existencia de un entorno que estimule la adquisición del lenguaje que utilice.
En este sentido, cabe destacar la "fórmula 3A", también conocida como método Hanen. Éste nos ofrece unas sencillas vías para favorecer el aprendizaje y la comunicación con aquellos niños que se están iniciando en el lenguaje:
* Aceptar que nuestro hijo tome la iniciativa:
- observar lo que le llama la atención y sus expresiones faciales y corporales.
- aguardar para darle tiempo de expresarse solo.
- escucharlo cuidadosamente cuando trata de comunicarse.
- prestarle nuestra atención incondicional.
- colocarnos cara a cara.
- imitar sus movimientos, sonidos o palabras.
- interpretar sus intentos de comunicarse.
- esperar con atención a que tome su turno.
- comentar lo que está sucediendo o hacer preguntas pertinentes y adecuadas a su nivel.
- ser sensibles a la gama de estados de ánimo y comportamientos que manifiesta.
- usar expresiones faciales y gestos cuando hablamos.
- imitar lo que hace o dice el niño y agregar una palabra o acción.
- interpretar lo que siente o desea.
- exagerar los sonidos y las palabras clave.
- repetir las mismas palabras y frases cada vez que jugamos.
- ampliar lo que el niño hace o dice.


